Capitulo dos, Mónica

Capitulo dos, Mónica

El domingo fui a desayunar al Vips con mi mujer, yo pedí unos chilaquiles verdes con queso y frijoles; ella, pan tostado y mermelada. Hacia un día estupendo y el restaurante estaba lleno. Le comente a mi esposa de lo bien que me había tratado mi jefe, el SRS en Guadalajara; tan bien que incluso me había autorizado un asistente para mi oficina. Mi esposa me felicito; nuestros hijos se habían ido al futbol, así que nosotros nos fuimos de compras y de ahí al cine.
Al otro día, y muy de mañana me levante, me di un baño y me arregle: me puse mi traje Pierre Cardín gris y la corbata nueva que mi esposa me había regalado el día anterior en Liverpool. Mi mujer ya se había ido a su trabajo, ella es ejecutiva en unos laboratorios. Yo baje las escaleras; salí al estacionamiento; me subí en la camioneta, una Dodge Voyager del año y salí del fraccionamiento acelerando.
Llegue a las oficinas de Cienciología en avenida Juárez. Estacione mi auto, todos los SRS tenemos un cajón de estacionamiento con nuestro nombre. Cuando entre a recepción ella estaba ahí. No le puse la menor atención. Ya en mi despacho, y después de unos minutos, la secretaria toco y me dijo:
Señor Representante, le quiero presentar a quien será su asistente: la señorita Mónica. Apenas la mire. Mucho gusto Mónica, es un placer que estés aquí. Gracias Señor, pero que bonita corbata trae puesta. dijo mientras me miraba. La secretaria sonrió y se despidió. Espero pasen un excelente día, me despido. Gracias.
Pues bien Mónica, ¿te parece si nos ponemos a trabajar? ¡Claro! Mónica resulto una excelente asistente, me ayudo a arreglar el rezago que tenía en el registro de socios de mi región. Toda la semana fue vestida con un traje sastre azul y uno gris que alternaba. El viernes se presentó con un vestido color naranja que dejaba ver sus bien formados muslos, dio la vuelta un par de veces y pude ver que tenía unas excelentes nalgas. Ese día nos quedamos más tarde, al salir, eran más de las nueve y empezó a llover, Mónica me pidió si podía darle raite al metrobus, le dije que sí; en el camino me dijo si no se me antojaba tomar algo, así que sin pensarlo me desvié y nos fuimos al bar del Sanborns
Entramos al Sanborns, no supe como pero Mónica me iba tomando del brazo, nos detuvimos a la entrada y ella me toco con sus senos en la espalda, cuando me  di cuenta ya tenía una erección. Había música de órgano. La hostess nos asignó mesa. Llego el mesero y yo por instinto le pedí un Tom Collins. Supe que pedirías eso, me dijo ella. Te puedo recomendar algo? Asintió con una sonrisa, A ella tráigale un Alfonso XII, le dije al mesero. Estuvimos en el Sanborns hasta tarde, al salir la deje en el metrobus y me fui a mi casa.
Pasaron unos días, durante la semana veía poco o nada a mi esposa y a mis hijos. El jueves en la mañana ella me pidió ir el viernes a ver la película Casi un Orgasmo al cine, a lo que por supuesto le conteste que sí.
El viernes la jefa de área me pidió que me quedara más tiempo a revisar la lista de asociados de la zona sur, le dije que así lo haría. Le comente a Mónica que yo me quedaría pero que ella se podía retirar a las seis. Le llame a mi esposa y le dije cancelábamos la salida al cine, me mando un beso y me dijo que me apurara con mi trabajo. La neta tengo una mujer que vale oro, pensé. A las ocho me llamo Mónica a la oficina, me dijo que llamaba porque se sentía aburrida, que si no me gustaría ir a dar la vuelta. ¿A dónde? le pregunte yo, no sé, ¿al cine? Me pregunto. Hay una película, Casi un Orgasmo, dicen que esta buena. ¿La vemos?, me dijo.
La película resulto toda una decepción, se trataba de un drama de una mujer en sus cincuenta años quejándose de las relaciones con tipos incapaces de regalarle un orgasmo. Al terminar Mónica no dejaba de reír; mientras yo con mi cara de idiota viéndola sin saber porque.
De que te ríes.Es que tú esperabas algo. Claro, pensé que habría orgasmos. No, precisamente por eso se llama así, Casi un orgasmo. Reímos, sin darme cuenta estaba yo frente a ella. La bese. La neta me encanto. Era muy sensual. Me miro y me dijo, con muchos más huevos que yo: Javier, la neta me gustas y te quiero coger.
Si, esa noche cogimos, Salimos del cine y nos fuimos a un lugar que queda camino a la estación del metrobus. Hotel Jardín, un sitio discreto, pensé que dejar al camioneta en el estacionamiento podría traerme problemas, así que decidí dejarla debajo de unos arboles de pirul sobre la avenida, lo cual considere una excelente decisión. Entramos a la habitación. No fue difícil desvestirla, de hecho ella se desvistió sola,  quise llevarla, pero la neta ella fue la que me cogió a mí. A mi favor diré que me dedique, había que hacerle un buen trabajo, me dije, Javier, no mames, te dan la oportunidad, no la vayas a cagar. Cogimos en dos ocasiones, solo interrumpidos por un receso que usamos para tomar un par de copas con ron y coca cola que pedí a la recepción.
El siguiente viernes estaba yo muy temprano en la oficina de la jefa de área para preguntarle si necesitaba que me quedara más tarde a revisar los registros del área sur. Mónica me acompañaba todos los viernes. Al principio nos cuidábamos de que nos vieran; pero pasados un par de meses, saliendo después de trabajar, íbamos al cine tomados de la mano. A huevo, pensaba, Mónica era la mujer que yo necesitaba, joven, talentosa. Yo era SRS, me la merecía. Íbamos al cine, a los tacos, pero invariablemente terminábamos en el Hotel.
Mónica tenía un gato, o gata, no sé. A mí me cagan los gatos. Un día me pidió que le comprara comida para gato, así que saliendo del trabajo pase y compre unas Whiskas en el Oxxo. Al otro día Mónica me peguntó si había comprado la comida de su gato, busque las Whiskas en la camioneta, pero no estaban; habían desaparecido.
Cada veinte de abril mi mujer me celebraba mi cumpleaños, y este no fue la excepción, cincuenta y dos años, nada mal. Exitoso, joven aun, amado por mi familia, por mi mujer. Todo me estaba saliendo a toda madre. Mi esposa se encargó de todo, contrato un servicio de banquetes. Sirvieron lasaña, vino tinto, vino blanco también, porque es el que a mí me gusta, y a huevo, también había un tipo preparándome Tom Collins con tan solo yo hacerle una pequeña seña con la mano. Era mi cumpleaños. Invite a la jefa de área, a tres de mis compañeros SRS de Región Centro, a mi jefe, el SSR que viajo de Guadalajara nomas para estar en mi cumpleaños y también a Mónica.

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